Rastros criminales de Mérida a Sevilla: Susana Martín Gijón y la voz que visibiliza al género

En la actualidad, la conocida como novela negra o criminal parece que va perdiendo cada vez más el matiz de novela popular que la identificaba en su desarrollo en España a finales de los años 70 del pasado siglo como un género inscrito en la tradición del hard-boiled americano, instalándose un tono menos negativo en un entorno crítico-literario que resalta precisamente la intencionalidad (y acaso idoneidad) de la crítica política, social y cultural en la que, afortunadamente, persiste en establecerse. Arrastrando tras de sí el debate de lo que constituye o no una novela negra, de si acaso “lo negro” ya no es una característica definitoria apropiada de lo criminal, o de si el neo-negro, el post-negro o el gris-asfalto serían mejores marcas identitarias de este género de rápida emergencia en el panorama editorial español del siglo XXI, la primera saga de la escritora sevillana Susana Martín Gijón nos llevó a un entorno poco habitual en la novela de crímenes, como lo es la región extremeña, introduciéndonos de la mano de una protagonista aún menos común por su origen subsahariano en una lucha literaria en contra del acoso, la desigualdad de género y la discriminación que continúan sufriendo muchas mujeres en España hoy en día. Se trata de Saga del Trébol, protagonizada por la oficial de policía surafricana Annika Kaunda, compuesta hasta ahora por tres sólidas novelas, Más que cuerpos, Desde la eternidad y Vino y pólvora, junto con tres novelas cortas ambientadas en reuniones “negras” del género, autoficticias y metaliterarias, Pensión Salamanca, Destino Gijón y Expediente Medellín, ganadora esta última del premio Cubelles Noir en 2018 a la mejor novela publicada en castellano. Identificada desde entonces como autora destacada en el género, Martín Gijón nos sorprendió con una nueva saga también protagonizada por una mujer al cargo de una brigada de investigación policial en la capital andaluza que tendrá que enfrentarse a tramas criminales relacionadas con la gestación asistida en clínicas privadas, el maltrato de animales y la protección del medio ambiente. Esta segunda saga la integran las novelas Progenie (2020), finalista de los premios Valencia Negra y Paco Camarasa, Especie (2021) y Planeta (2022), la cual ha obtenido el premio Cordoblack a la mejor novela ambientada en Andalucía. Operación Mantra (2016) y Muerte en Padmasana (2022) cierran el conjunto de series criminales hasta ahora publicadas por la autora. A estas obras se le unen Náufragos (2015), novela finalista en varios certámenes como el Premio Literario Felipe Trigo y La Trama de Ediciones B., así como algunos relatos breves por los que ha recibido varios premios como el del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, el del concurso de Relatos para la Igualdad del Ayuntamiento de Burgos y el primer premio de la semana Negra de Granada por su relato “Confesiones.” Su publicación más reciente es La Babilonia 1580 (2023), una novela de corte histórico-criminal ambientada en la Sevilla del siglo XVI donde podemos seguir las pesquisas de una prostituta y una monja de clausura empeñadas en resolver un crimen atroz que podría haber cambiado el rumbo de la Historia.Inmaculada Pertusa (I.P.):Una pregunta obligatoria para una escritora como tú que se dedica en gran medida al género criminal. ¿Cómo te interesaste por este género?Susana Martín Gijón (S.M.G.): Me interesé inicialmente como lectora. Mi abuela y mi madre eran grandes aficionadas del género, en especial mi abuela, de modo que yo seguía sus pasos. Agarraba cualquier ejemplar de novela criminal que cayera en mis manos y jugaba a tratar de averiguar cuál de los sospechosos resultaría ser el asesino. Cuando, transcurridos los años, me lancé a escribir mi primera novela, casi me pareció natural tramar una de este corte policiaco y criminal.I.P.:En los últimos 20 años hemos pasado de hablar de la participación de las escritoras españolas en un género dominado por los escritores varones donde la presencia de los personajes femeninos se circunscribía al papel de la mujer fatal o de la víctima, a un entorno más integrador y diversificado tanto por autoras con una potente producción literaria de calidad enmarcada en el género (con protagonistas mujeres de papeles destacados y temas lindantes con los problemas relacionados con la identidad de la mujer y su reivindicación feminista, la lucha por su integración, así como en contra de la discriminación social, laboral y personal), como por protagonistas que dejaban a un lado el rol de víctima inocente o de menos valía para asumir el peso de la trama sin tener que demostrar que ser mujer no es equivalente a ser pasivas ni a tener que defender su agencialidad en todo momento. ¿A qué crees que se debe este cambio en el género criminal? ¿Qué factores han contribuido a una mayor presencia y representación de la mujer escritora y de la mujer protagonista en lo negro criminal?S.M.G.: Creo que el cambio se debe fundamentalmente a las transformaciones que hemos operado como sociedad. Seguir reproduciendo esos modelos caducos y estereotipados carecía de sentido y muchas ya estábamos hastiadas de ello. La masa lectora pedía a gritos ese cambio de paradigma también en la ficción literaria. Y luego está, claro, el hecho de que se hayan ido incorporando cada vez más mujeres escritoras al género, que ha sido de gran ayuda para aportar esa diversidad.I.P.:Por otro lado, algunos escritores y críticos literarios del género se adolecen de que en los últimos años estamos experimentando una eclosión de novelas criminales protagonizadas por mujeres policías o investigadoras, como parte de un boom editorial, reproduciendo casi mecánicamente patrones tópicos del género. ¿Cuál es tu visión de esta crítica? ¿Piensas que quizás afecte de forma negativa a la imagen de la escritora del género o quizás de las propias protagonistas? ¿Qué influencia puede haber en la calidad y desarrollo de la novela negra, en la producción literaria de autores y autoras, de esta ansia por consumir/producir/vender novela negra? ¿Qué se pierde? ¿Qué se gana?S.M.G.: Las editoriales ofrecen lo que el público lector demanda, y en este caso esa diversidad y esa frescura que han aportado todos los nuevos perfiles de protagonistas femeninas han sido muy bien acogidos. Hay, por supuesto, quien se ha sumado al carro con mujeres a las riendas que reproducen los clichés antiguos: tienen cuerpazos, no solo normativos, sino casi imposibles de reproducir en la vida real, pegan hostias como panes y hacen gala de la misma afectividad que Sam Spade. Pero eso no es lo que gusta, porque la lectora no puede identificarse con alguien así. Queremos mujeres reales al cargo, en la sociedad y, por supuesto, en la ficción con la que disfrutamos en nuestros momentos de ocio. Además, la ficción tiene un papel esencial a la hora de imaginar el mundo que queremos, así que es el lugar propicio para soñar con un mundo más igualitario.I.P.:En conexión con el boom editorial del género criminal tenemos el caso de la serie criminal firmada por Carmen Mola, seudónimo utilizado por tres escritores varones, Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, quienes solo revelaron su identidad tras obtener el Premio Planeta en el 2021 por su novela a seis manos La bestia, tras haber publicado las tres primeras novelas de su serie criminal, protagonizada por la inspectora Elena Blanco, al cargo de la Brigada de Análisis de Casos en Madrid. Cuando se reveló la identidad de los autores hubo mucha discusión entre los que consideraban que había sido una farsa comercial el esconder el género de los autores detrás de un nombre de mujer. ¿Qué opinas tú de esta estrategia editorial?S.M.G.: Fue una situación que se polarizó mucho, pero puedo llegar a entender las dos posiciones. La de las lectoras que se sintieron engañadas al descubrir que Carmen Mola no era la mujer que ellas habían imaginado, y la de tres autores que se refugiaron en un seudónimo porque era más comercial que salir con todos sus nombres en portada.I.P.:A pesar de que en los últimos años hemos visto cómo los certámenes de novela criminal dentro y fuera de España ha estado incrementando la presencia y participación de las escritoras tanto como seleccionadas como finalistas y, aunque en menos casos, como ganadoras de los certámenes, me parece que las escritoras siguen recibiendo menos atención que los escritores varones. Tú misma has participado en certámenes y has recibido premios importantes, tomando parte incluso del propio jurado de algunos de los certámenes literarios más destacados. ¿Como ves tú esta situación? ¿Consideras que, como mujer, tienes que seguir luchando en contra de esta discriminación no admitida en cuanto a tu valor como escritora dedicada al genero criminal específicamente?S.M.G.: Sí, creo que queda un buen trecho por recorrer. A pesar de que muchas autoras somos más leídas que nuestros compañeros varones, a la hora de premiar o de visibilizar en la prensa convencional, aún sigue predominando el canon masculino. He escuchado demasiadas veces a hombres decir sobre las novelas firmadas por una mujer “no me interesan,” lo cual ya muestra un prejuicio que hace complicado que nos juzguen al mismo nivel. Porque, para empezar a derribarlo, tienen que leernos, y leernos sin condescendencia. En cuanto a los jurados, he defendido arduamente la paridad en sus miembros, porque me he encontrado en situaciones donde las mujeres del jurado éramos minoría y a pesar de valorar de forma muy positiva determinados manuscritos, a la mayoría –hombres– no les atañían precisamente por los temas que nos tocan más a nosotras o que apuestan por una nueva visión de las relaciones entre hombres y mujeres. Consecuencia: el premiado acababa siendo un libro firmado por un varón que era, además, continuista en cuanto a esa desigualdad en las relaciones de poder. Afortunadamente, cada vez hay más hombres que no tienen este tipo de prejuicios.I.P.:Una característica destacada en la Saga del Trébol es haberla ambientado en el paisaje extremeño, situándola entre en lo que se conoce como la novela criminal rural (algo que nos hace pensar en Dolores Redondo y su Trilogía del Baztán) y el espacio urbano de la típica novela policial. ¿Qué te llevó a situarla en Mérida? Y, ¿qué te hizo cambiar este escenario en tu segunda saga, haciendo que Sevilla fuera la sede de los crímenes por resolver de la inspectora Camino Vargas y su equipo policial?S.M.G.: Mérida era el lugar donde residía y conocía todo su potencial. Además de ser una ciudad fascinante declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en la que encuentras vestigios de la época del Imperio Romano casi a cada paso, es también la capital de Extremadura y a través de ella y de los pueblos de su entorno se refleja la idiosincrasia de las y los extremeños. Quería apostar por una mirada periférica, lejos de esos espacios urbanos tan narrados. Sin embargo, tras tres novelas ambientadas en ella, era tiempo de cambiar y, para ello, necesitaba un escenario distinto, pero igualmente potente y que conociera muy bien. Sevilla era el lugar idóneo, y a medida que he ido construyendo tramas en ella, he seguido admirándome de hasta qué punto puede ser literaria.I.P.:Otro aspecto importante de la Saga de la Trébol es el hecho de tener a una mujer de origen subsahariano con un pasado trágico como inspectora al cargo de las pesquisas policiales, siguiendo con ella la línea trazada a finales de los años 90 por Alicia Giménez Bartlett con Petra Delicado y más recientemente por Dolores Redondo, Berna González Harbour y Rosa Ribas, entre otras escritoras actuales. Annika es un personaje particular: una oficial de policía especializada en temas de género que se destaca por su origen africano, lo que le proporciona la pertenencia a una doble minoría: por su género y su raza en un entorno masculino y blanco. ¿Por qué decidiste dotar a tu personaje principal de esta identidad racial y de una historia vital tan dramática? ¿Cuáles fueron los retos que encontraste al desarrollar al personaje de Annika Kaunda a lo largo de las tres novelas de la serie y luego de las tres novelas cortas que la siguieron?S.M.G.: Estaba cansada del protagonista cliché que nos encontrábamos en las novelas del género –y que sigue existiendo en muchas de ellas aun en la actualidad–, el denominado hard-boiled, tipo duro imposibilitado de afectos, blanco, alcohólico y máximo exponente del cisheteropatriarcado. Quería una mujer a las riendas (porque parece mentira, pero hace tan solo diez o doce años era aún difícil encontrarlas) pero, además, una mujer racializada, migrante, que visibilizara tanto las dificultades de ser mujer –y joven– en un mundo muy masculinizado como era el Cuerpo de Policía Nacional, como las de ser negra en una población donde eso constituye la excepción.I.P.:Uno de los ejes sobre los que gira tu producción es la literatura como instrumento de denuncia social, tal y como has manifestado en diferentes participaciones en congresos y certámenes de novela negra y criminal, como en Getafe Negro, Medellín Negro y el Congreso de literatura y cine negro de Salamanca. ¿Podrías comentar este aspecto de tu labor como escritora?S.M.G.: Todos tenemos nuestras herramientas para denunciar lo que consideramos que es injusto y defender un mundo mejor. Hay quien lo hace desde el activismo, desde la política, desde el arte o desde la rutina del día a día. Mi herramienta es la escritura, y aunque reconozco el mérito de escribir una buena obra sin “mojarse,” yo prefiero no desaprovechar ese altavoz para retratar el mundo en el que vivo y abogar por uno con menos desigualdades.I.P.:Extrapolando este aspecto concreto de la Saga del Trébol al panorama de la novela criminal escrita y protagonizada por una mujer donde hace varios años se otorgó el Premio Planeta a Dolores Redondo, y como ella otras escritoras de lo negro criminal en España han recibido también premios importantes por su labor literaria en este género, ¿cómo ves tu aportación al género?S.M.G.: Trato de mantener lo mejor del género renovando lo que me parece necesario, como es la incorporación de la mujer a la vida pública también en la ficción, pero de forma igualmente importante, los nuevos temas de denuncia de la sociedad en la que vivo.I.P.: Desde la eternidad es una novela que combina el pasado con el presente, la parte histórica de Extremadura, el legado de la antigua Roma, con el presente de una crisis que continúa afectándonos y sobre todo el descontento con un sistema político que desde la gestación de esta novela ha ido a peor. ¿Cómo te planteaste la mezcla de estos temas tan remotos y actuales al mismo tiempo?S.M.G.: Mérida es una ciudad muy conectada con su pasado, en la que encuentras vestigios romanos por la calle, en cada reforma de una vivienda, donde se siguen representando obras clásicas en su magnífico teatro romano o donde se celebra un evento anual en el que toda la población se viste, come y vive como sus antepasados de hace dos mil años. Quería vincular en la ficción ese pasado y presente del lugar en el que vivía, y lo hice como mejor sé, a través de una trama de asesinatos que nos acerca a ese vínculo y nos hace reflexionar sobre la realidad a la que nos ha traído todo nuestro pasado.I.P.:Y hablando de la Historia, acabas de publicar tu última novela La Babilonia 1580, muy diferente en cuanto al marco temporal, el siglo XVI, con dos protagonistas que de primeras me parecen totalmente opuestas: una prostituta y una monja. ¿Qué te ha llevado a escribir esta nueva historia? ¿Por qué estas dos mujeres tan dispares? ¿Qué te propusiste ofrecer como representación de la mujer en esta novela?S.M.G.: Me planteé una novela histórica que pusiera el acento no en las élites y el boato, sino en las personas que menos derechos tenían, las más invisibles y que no han sido rescatadas de esa invisibilidad a día de hoy. Mi dedicatoria “A todas las mujeres que no hicieron historia” es toda una declaración de intenciones. En cuanto a las dos protagonistas, tienen muchas más similitudes de lo que a primera vista podría parecer. Ambas han tomado dos de las pocas para la de las mujeres que no y sobre se esa que incluso que las tras la de la las lo tras la del Y al tiempo que las su podría que las otro tanto con su las más en ese que un nombre tras los perdiendo hasta su identidad no de ser dos que hacen lo por a tu primera saga, en Vino y al del de los esta vez con la por un lado y con la vez como los ¿Por qué te tanto la situación de la en ¿Qué esta en los temas de la sociedad en la que y las es que no podemos en lugar de este mundo menos aún en un como entre y Las que se como de las muy y a veces se nos las y la situación de personas a para tratar de a ellas y a sus un presente y de escribir las novelas cortas Pensión Salamanca, Destino Gijón y Expediente Medellín con la misma protagonista de la Saga del Trébol, Annika Kaunda, pero con un tono muy de las dos novelas cortas que una serie en el mundo de la y el con un también muy y con personajes y tu segunda saga policial con una mujer policía ya no sino y con ella a un de personajes que un muy de En esta segunda saga temas también muy pero muy ya no solo desde la de género al en la primera de la saga que en de a la la de las clínicas de asistida sino también con un en Especie y en la segunda y ¿Qué el personaje de Camino Vargas a esta saga como al personaje de Annika una protagonista totalmente diferente de que es más más y también con un pasado del que en esta Camino es una mujer sin la de con los que es alguien de las y de algunos de los que al como la o la eso mismo le va a más difícil en el lugar para a las personas al otro lado de la historia que cualquier por tener un ella que es una no madre personas que los derechos de cualquier al mismo que los o del cambio que la del por de cualquier a la escritora ganadora del premio en el para con esta que la novela negra se a sí ya no las clásicas de y cómo el sino de un estado de y personajes sobre la del ¿Qué de la participación de la mujer escritora de novela negra en los ¿Cómo ves tu como escritora de este ¿Qué tienes a la primera seguir renovando el género, que más vivo y que incorporando las pero de la mejor de la de los y, desde mi punto de sin ese cómo y por que sigue a lectoras y en todo el mundo a mi seguir haciendo lo que más me con las que y a quien las al tiempo que nos a el mundo en que

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Letras Femeninas
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2025-01-01
DOI
https://doi.org/10.14321/jgendsexustud.51.1.0115
Primary Topic
Crime and Detective Fiction Studies
Type
article
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Rastros criminales de Mérida a Sevilla: Susana Martín Gijón y la voz que visibiliza al género

Inmaculada Pertusa
Letras Femeninas
Crime and Detective Fiction Studies
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Rastros criminales de Mérida a Sevilla: Susana Martín Gijón y la voz que visibiliza al género

Inmaculada Pertusa
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Abstract

En la actualidad, la conocida como novela negra o criminal parece que va perdiendo cada vez más el matiz de novela popular que la identificaba en su desarrollo en España a finales de los años 70 del pasado siglo como un género inscrito en la tradición del hard-boiled americano, instalándose un tono menos negativo en un entorno crítico-literario que resalta precisamente la intencionalidad (y acaso idoneidad) de la crítica política, social y cultural en la que, afortunadamente, persiste en establecerse. Arrastrando tras de sí el debate de lo que constituye o no una novela negra, de si acaso “lo negro” ya no es una característica definitoria apropiada de lo criminal, o de si el neo-negro, el post-negro o el gris-asfalto serían mejores marcas identitarias de este género de rápida emergencia en el panorama editorial español del siglo XXI, la primera saga de la escritora sevillana Susana Martín Gijón nos llevó a un entorno poco habitual en la novela de crímenes, como lo es la región extremeña, introduciéndonos de la mano de una protagonista aún menos común por su origen subsahariano en una lucha literaria en contra del acoso, la desigualdad de género y la discriminación que continúan sufriendo muchas mujeres en España hoy en día. Se trata de Saga del Trébol, protagonizada por la oficial de policía surafricana Annika Kaunda, compuesta hasta ahora por tres sólidas novelas, Más que cuerpos, Desde la eternidad y Vino y pólvora, junto con tres novelas cortas ambientadas en reuniones “negras” del género, autoficticias y metaliterarias, Pensión Salamanca, Destino Gijón y Expediente Medellín, ganadora esta última del premio Cubelles Noir en 2018 a la mejor novela publicada en castellano. Identificada desde entonces como autora destacada en el género, Martín Gijón nos sorprendió con una nueva saga también protagonizada por una mujer al cargo de una brigada de investigación policial en la capital andaluza que tendrá que enfrentarse a tramas criminales relacionadas con la gestación asistida en clínicas privadas, el maltrato de animales y la protección del medio ambiente. Esta segunda saga la integran las novelas Progenie (2020), finalista de los premios Valencia Negra y Paco Camarasa, Especie (2021) y Planeta (2022), la cual ha obtenido el premio Cordoblack a la mejor novela ambientada en Andalucía. Operación Mantra (2016) y Muerte en Padmasana (2022) cierran el conjunto de series criminales hasta ahora publicadas por la autora. A estas obras se le unen Náufragos (2015), novela finalista en varios certámenes como el Premio Literario Felipe Trigo y La Trama de Ediciones B., así como algunos relatos breves por los que ha recibido varios premios como el del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, el del concurso de Relatos para la Igualdad del Ayuntamiento de Burgos y el primer premio de la semana Negra de Granada por su relato “Confesiones.” Su publicación más reciente es La Babilonia 1580 (2023), una novela de corte histórico-criminal ambientada en la Sevilla del siglo XVI donde podemos seguir las pesquisas de una prostituta y una monja de clausura empeñadas en resolver un crimen atroz que podría haber cambiado el rumbo de la Historia.Inmaculada Pertusa (I.P.):Una pregunta obligatoria para una escritora como tú que se dedica en gran medida al género criminal. ¿Cómo te interesaste por este género?Susana Martín Gijón (S.M.G.): Me interesé inicialmente como lectora. Mi abuela y mi madre eran grandes aficionadas del género, en especial mi abuela, de modo que yo seguía sus pasos. Agarraba cualquier ejemplar de novela criminal que cayera en mis manos y jugaba a tratar de averiguar cuál de los sospechosos resultaría ser el asesino. Cuando, transcurridos los años, me lancé a escribir mi primera novela, casi me pareció natural tramar una de este corte policiaco y criminal.I.P.:En los últimos 20 años hemos pasado de hablar de la participación de las escritoras españolas en un género dominado por los escritores varones donde la presencia de los personajes femeninos se circunscribía al papel de la mujer fatal o de la víctima, a un entorno más integrador y diversificado tanto por autoras con una potente producción literaria de calidad enmarcada en el género (con protagonistas mujeres de papeles destacados y temas lindantes con los problemas relacionados con la identidad de la mujer y su reivindicación feminista, la lucha por su integración, así como en contra de la discriminación social, laboral y personal), como por protagonistas que dejaban a un lado el rol de víctima inocente o de menos valía para asumir el peso de la trama sin tener que demostrar que ser mujer no es equivalente a ser pasivas ni a tener que defender su agencialidad en todo momento. ¿A qué crees que se debe este cambio en el género criminal? ¿Qué factores han contribuido a una mayor presencia y representación de la mujer escritora y de la mujer protagonista en lo negro criminal?S.M.G.: Creo que el cambio se debe fundamentalmente a las transformaciones que hemos operado como sociedad. Seguir reproduciendo esos modelos caducos y estereotipados carecía de sentido y muchas ya estábamos hastiadas de ello. La masa lectora pedía a gritos ese cambio de paradigma también en la ficción literaria. Y luego está, claro, el hecho de que se hayan ido incorporando cada vez más mujeres escritoras al género, que ha sido de gran ayuda para aportar esa diversidad.I.P.:Por otro lado, algunos escritores y críticos literarios del género se adolecen de que en los últimos años estamos experimentando una eclosión de novelas criminales protagonizadas por mujeres policías o investigadoras, como parte de un boom editorial, reproduciendo casi mecánicamente patrones tópicos del género. ¿Cuál es tu visión de esta crítica? ¿Piensas que quizás afecte de forma negativa a la imagen de la escritora del género o quizás de las propias protagonistas? ¿Qué influencia puede haber en la calidad y desarrollo de la novela negra, en la producción literaria de autores y autoras, de esta ansia por consumir/producir/vender novela negra? ¿Qué se pierde? ¿Qué se gana?S.M.G.: Las editoriales ofrecen lo que el público lector demanda, y en este caso esa diversidad y esa frescura que han aportado todos los nuevos perfiles de protagonistas femeninas han sido muy bien acogidos. Hay, por supuesto, quien se ha sumado al carro con mujeres a las riendas que reproducen los clichés antiguos: tienen cuerpazos, no solo normativos, sino casi imposibles de reproducir en la vida real, pegan hostias como panes y hacen gala de la misma afectividad que Sam Spade. Pero eso no es lo que gusta, porque la lectora no puede identificarse con alguien así. Queremos mujeres reales al cargo, en la sociedad y, por supuesto, en la ficción con la que disfrutamos en nuestros momentos de ocio. Además, la ficción tiene un papel esencial a la hora de imaginar el mundo que queremos, así que es el lugar propicio para soñar con un mundo más igualitario.I.P.:En conexión con el boom editorial del género criminal tenemos el caso de la serie criminal firmada por Carmen Mola, seudónimo utilizado por tres escritores varones, Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, quienes solo revelaron su identidad tras obtener el Premio Planeta en el 2021 por su novela a seis manos La bestia, tras haber publicado las tres primeras novelas de su serie criminal, protagonizada por la inspectora Elena Blanco, al cargo de la Brigada de Análisis de Casos en Madrid. Cuando se reveló la identidad de los autores hubo mucha discusión entre los que consideraban que había sido una farsa comercial el esconder el género de los autores detrás de un nombre de mujer. ¿Qué opinas tú de esta estrategia editorial?S.M.G.: Fue una situación que se polarizó mucho, pero puedo llegar a entender las dos posiciones. La de las lectoras que se sintieron engañadas al descubrir que Carmen Mola no era la mujer que ellas habían imaginado, y la de tres autores que se refugiaron en un seudónimo porque era más comercial que salir con todos sus nombres en portada.I.P.:A pesar de que en los últimos años hemos visto cómo los certámenes de novela criminal dentro y fuera de España ha estado incrementando la presencia y participación de las escritoras tanto como seleccionadas como finalistas y, aunque en menos casos, como ganadoras de los certámenes, me parece que las escritoras siguen recibiendo menos atención que los escritores varones. Tú misma has participado en certámenes y has recibido premios importantes, tomando parte incluso del propio jurado de algunos de los certámenes literarios más destacados. ¿Como ves tú esta situación? ¿Consideras que, como mujer, tienes que seguir luchando en contra de esta discriminación no admitida en cuanto a tu valor como escritora dedicada al genero criminal específicamente?S.M.G.: Sí, creo que queda un buen trecho por recorrer. A pesar de que muchas autoras somos más leídas que nuestros compañeros varones, a la hora de premiar o de visibilizar en la prensa convencional, aún sigue predominando el canon masculino. He escuchado demasiadas veces a hombres decir sobre las novelas firmadas por una mujer “no me interesan,” lo cual ya muestra un prejuicio que hace complicado que nos juzguen al mismo nivel. Porque, para empezar a derribarlo, tienen que leernos, y leernos sin condescendencia. En cuanto a los jurados, he defendido arduamente la paridad en sus miembros, porque me he encontrado en situaciones donde las mujeres del jurado éramos minoría y a pesar de valorar de forma muy positiva determinados manuscritos, a la mayoría –hombres– no les atañían precisamente por los temas que nos tocan más a nosotras o que apuestan por una nueva visión de las relaciones entre hombres y mujeres. Consecuencia: el premiado acababa siendo un libro firmado por un varón que era, además, continuista en cuanto a esa desigualdad en las relaciones de poder. Afortunadamente, cada vez hay más hombres que no tienen este tipo de prejuicios.I.P.:Una característica destacada en la Saga del Trébol es haberla ambientado en el paisaje extremeño, situándola entre en lo que se conoce como la novela criminal rural (algo que nos hace pensar en Dolores Redondo y su Trilogía del Baztán) y el espacio urbano de la típica novela policial. ¿Qué te llevó a situarla en Mérida? Y, ¿qué te hizo cambiar este escenario en tu segunda saga, haciendo que Sevilla fuera la sede de los crímenes por resolver de la inspectora Camino Vargas y su equipo policial?S.M.G.: Mérida era el lugar donde residía y conocía todo su potencial. Además de ser una ciudad fascinante declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en la que encuentras vestigios de la época del Imperio Romano casi a cada paso, es también la capital de Extremadura y a través de ella y de los pueblos de su entorno se refleja la idiosincrasia de las y los extremeños. Quería apostar por una mirada periférica, lejos de esos espacios urbanos tan narrados. Sin embargo, tras tres novelas ambientadas en ella, era tiempo de cambiar y, para ello, necesitaba un escenario distinto, pero igualmente potente y que conociera muy bien. Sevilla era el lugar idóneo, y a medida que he ido construyendo tramas en ella, he seguido admirándome de hasta qué punto puede ser literaria.I.P.:Otro aspecto importante de la Saga de la Trébol es el hecho de tener a una mujer de origen subsahariano con un pasado trágico como inspectora al cargo de las pesquisas policiales, siguiendo con ella la línea trazada a finales de los años 90 por Alicia Giménez Bartlett con Petra Delicado y más recientemente por Dolores Redondo, Berna González Harbour y Rosa Ribas, entre otras escritoras actuales. Annika es un personaje particular: una oficial de policía especializada en temas de género que se destaca por su origen africano, lo que le proporciona la pertenencia a una doble minoría: por su género y su raza en un entorno masculino y blanco. ¿Por qué decidiste dotar a tu personaje principal de esta identidad racial y de una historia vital tan dramática? ¿Cuáles fueron los retos que encontraste al desarrollar al personaje de Annika Kaunda a lo largo de las tres novelas de la serie y luego de las tres novelas cortas que la siguieron?S.M.G.: Estaba cansada del protagonista cliché que nos encontrábamos en las novelas del género –y que sigue existiendo en muchas de ellas aun en la actualidad–, el denominado hard-boiled, tipo duro imposibilitado de afectos, blanco, alcohólico y máximo exponente del cisheteropatriarcado. Quería una mujer a las riendas (porque parece mentira, pero hace tan solo diez o doce años era aún difícil encontrarlas) pero, además, una mujer racializada, migrante, que visibilizara tanto las dificultades de ser mujer –y joven– en un mundo muy masculinizado como era el Cuerpo de Policía Nacional, como las de ser negra en una población donde eso constituye la excepción.I.P.:Uno de los ejes sobre los que gira tu producción es la literatura como instrumento de denuncia social, tal y como has manifestado en diferentes participaciones en congresos y certámenes de novela negra y criminal, como en Getafe Negro, Medellín Negro y el Congreso de literatura y cine negro de Salamanca. ¿Podrías comentar este aspecto de tu labor como escritora?S.M.G.: Todos tenemos nuestras herramientas para denunciar lo que consideramos que es injusto y defender un mundo mejor. Hay quien lo hace desde el activismo, desde la política, desde el arte o desde la rutina del día a día. Mi herramienta es la escritura, y aunque reconozco el mérito de escribir una buena obra sin “mojarse,” yo prefiero no desaprovechar ese altavoz para retratar el mundo en el que vivo y abogar por uno con menos desigualdades.I.P.:Extrapolando este aspecto concreto de la Saga del Trébol al panorama de la novela criminal escrita y protagonizada por una mujer donde hace varios años se otorgó el Premio Planeta a Dolores Redondo, y como ella otras escritoras de lo negro criminal en España han recibido también premios importantes por su labor literaria en este género, ¿cómo ves tu aportación al género?S.M.G.: Trato de mantener lo mejor del género renovando lo que me parece necesario, como es la incorporación de la mujer a la vida pública también en la ficción, pero de forma igualmente importante, los nuevos temas de denuncia de la sociedad en la que vivo.I.P.: Desde la eternidad es una novela que combina el pasado con el presente, la parte histórica de Extremadura, el legado de la antigua Roma, con el presente de una crisis que continúa afectándonos y sobre todo el descontento con un sistema político que desde la gestación de esta novela ha ido a peor. ¿Cómo te planteaste la mezcla de estos temas tan remotos y actuales al mismo tiempo?S.M.G.: Mérida es una ciudad muy conectada con su pasado, en la que encuentras vestigios romanos por la calle, en cada reforma de una vivienda, donde se siguen representando obras clásicas en su magnífico teatro romano o donde se celebra un evento anual en el que toda la población se viste, come y vive como sus antepasados de hace dos mil años. Quería vincular en la ficción ese pasado y presente del lugar en el que vivía, y lo hice como mejor sé, a través de una trama de asesinatos que nos acerca a ese vínculo y nos hace reflexionar sobre la realidad a la que nos ha traído todo nuestro pasado.I.P.:Y hablando de la Historia, acabas de publicar tu última novela La Babilonia 1580, muy diferente en cuanto al marco temporal, el siglo XVI, con dos protagonistas que de primeras me parecen totalmente opuestas: una prostituta y una monja. ¿Qué te ha llevado a escribir esta nueva historia? ¿Por qué estas dos mujeres tan dispares? ¿Qué te propusiste ofrecer como representación de la mujer en esta novela?S.M.G.: Me planteé una novela histórica que pusiera el acento no en las élites y el boato, sino en las personas que menos derechos tenían, las más invisibles y que no han sido rescatadas de esa invisibilidad a día de hoy. Mi dedicatoria “A todas las mujeres que no hicieron historia” es toda una declaración de intenciones. En cuanto a las dos protagonistas, tienen muchas más similitudes de lo que a primera vista podría parecer. Ambas han tomado dos de las pocas para la de las mujeres que no y sobre se esa que incluso que las tras la de la las lo tras la del Y al tiempo que las su podría que las otro tanto con su las más en ese que un nombre tras los perdiendo hasta su identidad no de ser dos que hacen lo por a tu primera saga, en Vino y al del de los esta vez con la por un lado y con la vez como los ¿Por qué te tanto la situación de la en ¿Qué esta en los temas de la sociedad en la que y las es que no podemos en lugar de este mundo menos aún en un como entre y Las que se como de las muy y a veces se nos las y la situación de personas a para tratar de a ellas y a sus un presente y de escribir las novelas cortas Pensión Salamanca, Destino Gijón y Expediente Medellín con la misma protagonista de la Saga del Trébol, Annika Kaunda, pero con un tono muy de las dos novelas cortas que una serie en el mundo de la y el con un también muy y con personajes y tu segunda saga policial con una mujer policía ya no sino y con ella a un de personajes que un muy de En esta segunda saga temas también muy pero muy ya no solo desde la de género al en la primera de la saga que en de a la la de las clínicas de asistida sino también con un en Especie y en la segunda y ¿Qué el personaje de Camino Vargas a esta saga como al personaje de Annika una protagonista totalmente diferente de que es más más y también con un pasado del que en esta Camino es una mujer sin la de con los que es alguien de las y de algunos de los que al como la o la eso mismo le va a más difícil en el lugar para a las personas al otro lado de la historia que cualquier por tener un ella que es una no madre personas que los derechos de cualquier al mismo que los o del cambio que la del por de cualquier a la escritora ganadora del premio en el para con esta que la novela negra se a sí ya no las clásicas de y cómo el sino de un estado de y personajes sobre la del ¿Qué de la participación de la mujer escritora de novela negra en los ¿Cómo ves tu como escritora de este ¿Qué tienes a la primera seguir renovando el género, que más vivo y que incorporando las pero de la mejor de la de los y, desde mi punto de sin ese cómo y por que sigue a lectoras y en todo el mundo a mi seguir haciendo lo que más me con las que y a quien las al tiempo que nos a el mundo en que

Letras FemeninasVol. 51(1)
Western Kentucky University (US)
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Crime and Detective Fiction Studies
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