Creating Your Own Space. The Metaphor of the House in Feminist Literature

The Metaphor of the House in Feminist Literature resulta un interesante ejercicio de literatura comparada con un enfoque feminista. Su propósito es examinar el tropo de la casa como metáfora en destacados ejemplos literarios de los siglos XIX y XX. Tanto históricamente como en la ficción, la propiedad de un inmueble evidencia el grado de autonomía económica, integración y estatus social del que dispone una persona. En su monografía, Maria Davis argumenta que las mujeres, además de ser excluidas de este derecho, han sido tradicionalmente discriminadas mediante la disposición de los hogares que habitan. Arguye que la marcada delimitación de espacios interiores, concordante con la división patriarcal de los roles, ha impedido a las mujeres realizar trabajos intelectuales, relegándolas a labores invisibles, maternales y domésticas.A lo largo de seis capítulos Davis explora la relación dicotómica que se establece entre las mujeres y su arquitectura habitada. Por un lado, la casa representa un lugar donde acontecen duras restricciones físicas y psicológicas. Por otro, sirve también como metáfora de libertad y agencia conquistada por aquellas que logran o aspiran a proveerse de un espacio propio. Esta dualidad está presente transversalmente en la variedad de textos escogidos, pertenecientes a géneros literarios y orígenes identitarios distintos. Quizás se echa en falta un mayor dinamismo en el diálogo entre las fuentes primarias que enlazan cada capítulo. Al respecto, sorprende la elección estructural del primero, “The House as a Symbol of Women's Economic Freedom”—cuyo asunto es la propiedad como requisito para la práctica de la escritura—que se inicia con The House on Mango Street, de Sandra Cisneros, dejando para después el análisis de A Room of One's Own de Virginia Woolf. El orden de las obras, en este caso, sí altera el resultado puesto que, por motivos cronológicos y de impacto, se considera que el ensayo de Virginia Woolf mercería abrir la monografía. No olvidemos que este fue pionero en evidenciar la idea clave del capítulo: la falta de un espacio privado y la abnegación al cuidado han repercutido históricamente en el desplazamiento del trabajo intelectual femenino.En el segundo capítulo “The House and Female Mental Entrapment,” se logra una mayor organicidad. Partiendo de dos textos de la era victoriana, “The Yellow Wallpaper,” de Charlotte Perkins Gilman, y Wide Sargasso Sea, de Jean Rhys, la autora arguye que el modo gótico de la casa como espacio de encarcelamiento presenta el matrimonio como institución patriarcal donde la mujer se encuentra literal y metafóricamente atrapada. Ambas protagonistas sufren graves depresiones nerviosas causadas por el aislamiento forzado y los abusos que sus maridos infligen impunemente entre los pesados muros del hogar.La cuestión del matrimonio vivido como una experiencia fragmentadora prevalece en el tercer capítulo, “The House as a Metaphor for Social Performance,” donde se analizan las novelas The House of Mirth de Edith Wharton y The Awakening de Kate Chopin. En ellas, las protagonistas adoptan, con serias dificultades, la naturaleza ornamental y performativa que demanda la nueva conceptualización del espacio doméstico a principios del siglo XX. Para Davis el proceso de romantización del hogar, donde las mujeres “had to be charming and entertain men” (20), no supone una liberación sino una nueva carga opresiva. Si la casa se convierte en contenedor del capital social, la feminidad deviene en la capacidad de gestionarla sin esfuerzo aparente.A continuación, en “The House as a Symbol of Female Physical Entrapment” se retoma la cuestión del encarcelamiento, esta vez por causas morales. La casa se emplea aquí como instrumento de dominación patriarcal mediante la reclusión del cuerpo y la vigilancia de la virtud. Davis escoge dos representaciones teatrales, A Doll House y La casa de Bernarda Alba, escritas por Henrik Ibsen y Federico García Lorca. Dos autores que en su tiempo defendían la revolucionaria idea de la igualdad de derechos entre los sexos (39). En ambas obras se muestran los límites de la tradición machista frente a los que las protagonistas no pueden más que rebelarse, a pesar de la fatalidad que ocasionan las consecuencias de sus actos.El quinto capítulo, “The House as a Magical Space,” explora otros recursos al alcance de las escritoras para desafiar la autoridad patriarcal. En las novelas La casa de los espíritus, de Isabel Allende, y Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, Davis interpreta la segregación sexual de los espacios—la cocina, el dormitorio—como una situación ventajosa, puesto que permite a sus protagonistas el desarrollo de universos al margen, ajenos al orden exterior. Aunque en ocasiones su lectura deriva en ideas esencialistas, la autora acierta en mapear una tradición literaria latinoamericana que enfatiza los poderes de la espiritualidad femenina.Por último, en “The House as a Metaphor of Social and Racial Integration” las novelas estadounidenses Brown Girl, Brownstones, de Paule Marshall y A Raisin in the Sun, de Lorraine Hansberry, actúan como mediaciones que atestiguan la carga política adquirida por la casa en entornos de pobreza. Muestran cómo, para las familias de comunidades marginales, inmigrantes o racializadas, la propiedad del hogar supone el mayor hito en sus proyectos vitales. En este caso, son mujeres fuertes quienes lo consiguen en su anhelo de integración social.María E. Davis logra componer una interesante contribución al análisis literario comparado reciente. Su enfoque feminista aporta complejidad y frescura, desde un ángulo tan específico—la casa como metáfora— que permite regenerar las interpretaciones comunes de obras canónicas, profusamente estudiadas. La monografía resultará de gran utilidad para estudiosos de la interrelación entre arquitectura y narrativa, especialmente aquellos interesados en examinar cómo se reflejan los conflictos de género en los espacios para el hábitat. Por último, la monografía puede ser una herramienta pedagógica valiosa, ya que aborda obras fundamentales desde un ángulo novedoso que permitirá que los estudiantes se conecten con este texto. En definitiva, el énfasis divulgativo y estilo accesible de Davis hacen de su lectura una amena experiencia.

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Journal
Letras Femeninas
Published
2025-01-01
DOI
https://doi.org/10.14321/jgendsexustud.51.1.0143
Primary Topic
Modernist Literature and Criticism
Type
article
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Creating Your Own Space. The Metaphor of the House in Feminist Literature

Sarah Valentín-Sánchez
Letras Femeninas
Modernist Literature and Criticism
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Creating Your Own Space. The Metaphor of the House in Feminist Literature

Sarah Valentín-Sánchez
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Abstract

The Metaphor of the House in Feminist Literature resulta un interesante ejercicio de literatura comparada con un enfoque feminista. Su propósito es examinar el tropo de la casa como metáfora en destacados ejemplos literarios de los siglos XIX y XX. Tanto históricamente como en la ficción, la propiedad de un inmueble evidencia el grado de autonomía económica, integración y estatus social del que dispone una persona. En su monografía, Maria Davis argumenta que las mujeres, además de ser excluidas de este derecho, han sido tradicionalmente discriminadas mediante la disposición de los hogares que habitan. Arguye que la marcada delimitación de espacios interiores, concordante con la división patriarcal de los roles, ha impedido a las mujeres realizar trabajos intelectuales, relegándolas a labores invisibles, maternales y domésticas.A lo largo de seis capítulos Davis explora la relación dicotómica que se establece entre las mujeres y su arquitectura habitada. Por un lado, la casa representa un lugar donde acontecen duras restricciones físicas y psicológicas. Por otro, sirve también como metáfora de libertad y agencia conquistada por aquellas que logran o aspiran a proveerse de un espacio propio. Esta dualidad está presente transversalmente en la variedad de textos escogidos, pertenecientes a géneros literarios y orígenes identitarios distintos. Quizás se echa en falta un mayor dinamismo en el diálogo entre las fuentes primarias que enlazan cada capítulo. Al respecto, sorprende la elección estructural del primero, “The House as a Symbol of Women's Economic Freedom”—cuyo asunto es la propiedad como requisito para la práctica de la escritura—que se inicia con The House on Mango Street, de Sandra Cisneros, dejando para después el análisis de A Room of One's Own de Virginia Woolf. El orden de las obras, en este caso, sí altera el resultado puesto que, por motivos cronológicos y de impacto, se considera que el ensayo de Virginia Woolf mercería abrir la monografía. No olvidemos que este fue pionero en evidenciar la idea clave del capítulo: la falta de un espacio privado y la abnegación al cuidado han repercutido históricamente en el desplazamiento del trabajo intelectual femenino.En el segundo capítulo “The House and Female Mental Entrapment,” se logra una mayor organicidad. Partiendo de dos textos de la era victoriana, “The Yellow Wallpaper,” de Charlotte Perkins Gilman, y Wide Sargasso Sea, de Jean Rhys, la autora arguye que el modo gótico de la casa como espacio de encarcelamiento presenta el matrimonio como institución patriarcal donde la mujer se encuentra literal y metafóricamente atrapada. Ambas protagonistas sufren graves depresiones nerviosas causadas por el aislamiento forzado y los abusos que sus maridos infligen impunemente entre los pesados muros del hogar.La cuestión del matrimonio vivido como una experiencia fragmentadora prevalece en el tercer capítulo, “The House as a Metaphor for Social Performance,” donde se analizan las novelas The House of Mirth de Edith Wharton y The Awakening de Kate Chopin. En ellas, las protagonistas adoptan, con serias dificultades, la naturaleza ornamental y performativa que demanda la nueva conceptualización del espacio doméstico a principios del siglo XX. Para Davis el proceso de romantización del hogar, donde las mujeres “had to be charming and entertain men” (20), no supone una liberación sino una nueva carga opresiva. Si la casa se convierte en contenedor del capital social, la feminidad deviene en la capacidad de gestionarla sin esfuerzo aparente.A continuación, en “The House as a Symbol of Female Physical Entrapment” se retoma la cuestión del encarcelamiento, esta vez por causas morales. La casa se emplea aquí como instrumento de dominación patriarcal mediante la reclusión del cuerpo y la vigilancia de la virtud. Davis escoge dos representaciones teatrales, A Doll House y La casa de Bernarda Alba, escritas por Henrik Ibsen y Federico García Lorca. Dos autores que en su tiempo defendían la revolucionaria idea de la igualdad de derechos entre los sexos (39). En ambas obras se muestran los límites de la tradición machista frente a los que las protagonistas no pueden más que rebelarse, a pesar de la fatalidad que ocasionan las consecuencias de sus actos.El quinto capítulo, “The House as a Magical Space,” explora otros recursos al alcance de las escritoras para desafiar la autoridad patriarcal. En las novelas La casa de los espíritus, de Isabel Allende, y Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, Davis interpreta la segregación sexual de los espacios—la cocina, el dormitorio—como una situación ventajosa, puesto que permite a sus protagonistas el desarrollo de universos al margen, ajenos al orden exterior. Aunque en ocasiones su lectura deriva en ideas esencialistas, la autora acierta en mapear una tradición literaria latinoamericana que enfatiza los poderes de la espiritualidad femenina.Por último, en “The House as a Metaphor of Social and Racial Integration” las novelas estadounidenses Brown Girl, Brownstones, de Paule Marshall y A Raisin in the Sun, de Lorraine Hansberry, actúan como mediaciones que atestiguan la carga política adquirida por la casa en entornos de pobreza. Muestran cómo, para las familias de comunidades marginales, inmigrantes o racializadas, la propiedad del hogar supone el mayor hito en sus proyectos vitales. En este caso, son mujeres fuertes quienes lo consiguen en su anhelo de integración social.María E. Davis logra componer una interesante contribución al análisis literario comparado reciente. Su enfoque feminista aporta complejidad y frescura, desde un ángulo tan específico—la casa como metáfora— que permite regenerar las interpretaciones comunes de obras canónicas, profusamente estudiadas. La monografía resultará de gran utilidad para estudiosos de la interrelación entre arquitectura y narrativa, especialmente aquellos interesados en examinar cómo se reflejan los conflictos de género en los espacios para el hábitat. Por último, la monografía puede ser una herramienta pedagógica valiosa, ya que aborda obras fundamentales desde un ángulo novedoso que permitirá que los estudiantes se conecten con este texto. En definitiva, el énfasis divulgativo y estilo accesible de Davis hacen de su lectura una amena experiencia.

Letras FemeninasVol. 51(1)
University of Alabama (US)
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